Concluyendo un mandato por demás popular y cercano, pero humilde, el presidente Barack Obama se despidió en la noche de este martes de toda la nación norteamericana a la cual lideró los pasados ocho años. Aprovechó su último discurso para declarar que nunca abandonó su visión de cambio progresista, pero es realista y entiende una nueva etapa repleta de desafíos.
Por varios momentos de su participación Obama revelaba bastante emoción, Hizo el recuento de su labor en la presidencia, la cual vivió contratiempos y acumuló éxitos. Admitió con singular franqueza que el discurso político se ha puesto amargo bajo su vigilancia, Obama exigió a los estadounidenses renovar esfuerzos en torno a la reconciliación y la armonía política y ciudadana.
“La democracia no requiere uniformidad”, sostuvo Obama. “Nuestros fundadores pelearon y se comprometieron y esperan que nosotros hagamos lo mismo. Pero ellos sabían que la democracia necesita un sentido básico de solidaridad: la idea de que a pesar de nuestras diferencias externas, todos estamos juntos en esto, que subimos o caemos como uno solo”, dijo al despedirse.

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